Jueves 15 Noviembre 2018

Comuna 12   

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El Lic. en Gestión Ambiental, Hugo Campos, contesta a la nota publicada en el diario La Nación del día 29 de septiembre por la periodista, Ana Orfano. (Foto original de la Nota en La Nación)

 

Ante la nota titulada “Saavedra, el barrio que crece impulsado por el desarrolo del corredor Norte de la Ciudad”, publicada en el suplemento Propiedades del diario La Nación del día sábado 29 de septiembre del corriente, me permito disentir completamente con dicho artículo y con las declaraciones de los entrevistados. Si bien es esperable de un suplemento de marketing inmobiliario dar a conocer las bondades de un territorio para hacerlo atractivo, difundir datos no muy precisos no es correcto.

Cuando se hace referencia al “costumbrismo de un barrio típico de la ciudad de Buenos Aires” como una fortaleza para su alza en materia de emprendimientos inmobiliarios, son, precisamente esos emprendimientos, los que están desplazando y extinguiendo al “costumbrismo” de Saavedra y venden la ilusión de un barrio con parques, plazas y Sol, pero al generar alta gentrificación en un barrio de casas bajas donde hace 70 años atrás Leopoldo Marechal se encontró con “una región fronteriza donde la urbe y el desierto se juntan en un abrazo combativo, tal dos gigantes empeñados en singular batalla. Saavedra es el nombre que los cartógrafos asignan a esa región misteriosa (…)”, se generará una mayor aglomeración en los espacios verdes y por lo tanto menos disfrute, los autos colapsarán sus calles, y la “belgranización”, que ya mató al otrora “tradicional barrio de Villa Urquiza”, con sus edificios tapa el rostro de Inti lentamente y nos sumirá en una sombra de tristeza perpetua.

 El señor Hernán Siwacki asigna al desarrollo la influencia del corredor Donado – Holmberg y dice: “Eran lugares muy feos, abandonados al desarrollo de todo tipo”. Parece que Hernán no conoce la trágica historia de la ex AU3 proyectada por el dictador intendente Cacciatore donde se despojó de sus viviendas a vecinos, quienes en muchos casos sufrieron depresión por el desarraigo o peor aún, fallecieron de tristeza. Hasta se eliminó el antiguo “Mercado de Saavedra” ubicado en Av. Del Tejar y Donado. Cuando en 1995 se intentó nuevamente avanzar hacia el proyecto de reflotar la autopista que nos dividiría, los vecinos, nucleados en la Mesa de Instituciones de Saavedra, conseguimos llegar al mejor punto medio posible para beneficio de la circulación automotor y generación de espacios verdes para la Ciudad. Así nació la Av. Parque Roberto Goyeneche durante el gobierno de De la Rúa. También la extinta “Asociación de Vecinos de Drago” pedía la extensión de dicha avenida desde Av. Congreso hasta Av. De Los Incas generando un paso bajo nivel en la estación Luis María Drago para agilizar el tránsito desde la Av. Monroe hacia el Acceso Norte. No sólo no se llevó a cabo esta visionaria propuesta sino que, como burla hacia las víctimas de Cacciatore, se volvieron a lotear esos terrenos para “ponerlos en valor” y construir allí el actual “Barrio Donado – Holmberg”, privatizando hasta el subsuelo, y en su avance se robaron la plaza “Paseo de la Paz” y su monumento ubicado en Monroe y Holmberg. Todo esto realizado de un modo no muy trasparente en la presentación de los oferentes de las propuestas luego desarrolladas. Vale aclarar que la “Asociación de Vecinos de Drago” tenía un proyecto superador hasta para los habitantes ilegales de esa parte de la traza.

 El señor Antonio Pecora es otro de tantos que estigmatiza al barrio Presidente Mitre (al menos lo cita apropiadamente y ni lo confunde con el barrio Villa Mitre ni lo menciona despectivamente) por su pasado no muy feliz, es en la actualidad un lugar donde su comunidad se esfuerza para mantener los logros conseguidos por sus propios vecinos en la drástica disminución de la tasa de delincuencia. Luego pasa del Barrio Mitre al boulevard de la Av. Parque García del Río donde, a la vera misma del arroyo Medrano, se han construido enormes y antiestéticos edificios que rompen completamente con el diseño de un barrio cuya identidad es ponderada por los mismos desarrolladores que la destruyen. Y sí, el Medrano es el que ocasionó la inundación del 2 de abril de 2013 y además de producir grandes daños materiales a esos frentistas de la Av. Parque García del Río (devenida en cementerio de autos de cocheras subterráneas) causó la muerte de 6 vecinos.

 Ana Orfano o alguno de los empresarios entrevistados jamás han leído algo de la historia barrial, ya que cometen el gravísimo error de informar a los lectores sobre la creación del barrio durante el gobierno de Perón, cuando esto nunca fue así. Los invito a buscar un poco de la historia de creación del barrio o bien recurrir a su Junta de Estudios Históricos para conocerla porque como sí dijo Perón: “la única verdad es la realidad”.

El Grupo Chomer parece ser muy bueno en copiar y pegar el estilo yankee, pero por más que “Brooklyn Arias” tenga una estética muy cuidada, será para un neoyorquino porque ni por asomo se han inspirado en respetar el entorno barrial y para peor destacan que tendrá “mucho hormigón”, justamente en un barrio que se caracterizó siempre por sus casas con jardines o patios con muchas plantas, bien abiertos y ventilados. En lo único  que acertaron fue en mantener la baja densidad y baja altura. Del mismo modo Buenos Aires Flats construirá sobre las ruinas que dejó de la vieja mueblería Ricci otro émulo yankee: “Flatiron”. Me pregunto este o el otro edificio ¿incluye a Spiderman o a alguno de Los Vengadores? Realmente edificios tan porteños como el impuesto Halloween. Con el crecimiento poblacional previsto, las palabras de Hernán Siwacki sobre que el Flatiron está pensado para una esquina muy particular, a futuro tendrán más comparación con el cruce de Shibuya en Tokyo que con Manhattan.

Como consecuencia del gran aumento de personas en el barrio, a raíz de la construcción de edificios, los parques y plazas quedarán cada vez más chicos y esta situación empeorará aún más con este aumento de edificios en Saavedra. A esto se agrega la pérdida de los jardines particulares que, sumados en superficie, dan una cantidad nada despreciable de superficie verde absorbente y mitigadora de la isla de calor urbana.

El señor Pécora hace un vaticinio, o más bien una expresión de deseo, o ambas, cuando indica que el Barrio Mitre “quedó muy concentrado, rodeado de emprendimientos grandes (…). A la larga los emprendimientos se lo van a llevar por delante”. Esto es una muestra de la perversidad del capitalismo ya que para Veblen la economía está dominada por el principio de la propensión a la emulación y ostentación y así se atrae hacia arriba el consumo general, empujando a los demás a imitarlo. Luego se genera frustración, pues, en este caso, los vecinos del Barrio Mitre (pero también del resto de Saavedra) no podrán lograr comprarse una vivienda tan sobrevaluada y así se concreta el siguiente paso: la expulsión. Pero ya no sólo a los vecinos de este subbarrio, sino que el avance edilicio traerá un cambio en la fisonomía general, sumado al abarrotamiento de gente desinteresada por la idiosincrasia y pertenencia al lugar y la revalorización del terreno los llevará a vender sus propiedades para continuar ese círculo vicioso.

 Saavedra se abrirá paso como una opción en el corredor Norte pero a costa de expulsar a los históricos vecinos que sí verán nostálgicos como se perderá la esencia barrial y se materializará aquel panfleto del primer remate de tierras que rezaba: “Pueblo Saavedra – La Esperanza del Norte – Al Pueblo Yankee (…)” y de fondo sonando un Goyeneche que se quedará sin los adoquines de su barrio tapados por un oscuro asfalto cual tinta de calamar.

Nota completa en La Nación