Martes 25 Septiembre 2018

Comuna 12   

Instagram Google PlustwitterFacebook

 

comercios cerrados

Así definió la situación actual de los comercios de Villa Urquiza, el Presidente de la Asociación de Comerciantes de este barrio, Héctor Ginanni. De la crisis que vive la Argentina, desde los últimos meses,hay pocos rubros y zonas geográficas que estén exentos. Los locales comerciales urquicenses, pese a ser la zona de mayor movimiento de la Comuna 12, la padecen a diario; y esperan que se solucione cuánto antes. La baja en las ventas por la recesión económica, los altísimos costos de las tarifas e impuestos, y el precio que debe pagarse por productos importados, con un dólar que no para de subir, provocan un combo letal hace meses para estos comercios.

 

Con una simple recorrida en cualquier tarde, se ve que el movimiento no es el mismo que supo mostrar estos últimos años Villa Urquiza. Las vidrieras muestran permanentemente ofertas con descuentos y están dominadas por una palabra: promoción. Pese al esfuerzo, hay una baja en las ventas y un “clima de preocupación”, según remarca Héctor Ginanni.

Se trata del Presidente de la Asociación  de Comerciantes de Villa Urquiza y dueño del mítico “Café de la U”. Si bien aclara que no es la única razón, la crisis lo golpea a él fuertemente: recientemente vendió el fondo de comercio de ese café histórico, después de más de 30 años. “Esto no nos asombra, porque es lo que pasa en el país , en todas las actividades y rubros”, vuelve al tema del efecto de la crisis en el área comercial. “La situación para las Pymes es difícil por las tarifas. Sin entrar en discusión de si está bien o está mal, no se puede dudar que aumentaron considerablemente”, agrega. Y cierra con un diagnóstico duro: “cada vez se vende menos y hay que pagar más”.

 “Los productos no se pueden aumentar masivamente, porque a mí la gaseosa me cueste 15% más, y no puedo pasarlo al precio. No se puede estar todos los días corrigiendo la lista”, describe el presidente del organismo, quien sentencia: “Vos pagás y pagás y cuando te querés acordar termina el mes y no tenés nada en el bolsillo”.

Héctor Ginanni agrega el tema impositivo a la cuestión. “Los impuestos acá son confiscatorios. No se puede pagar 21% de IVA más los Ingresos Brutos y otros tantos. Vos por ejemplo tenés una radio en tu local y tenes que pagarle a SADAIC, AADI CAPIF y Argentores. Si tenés una televisión en tu negocio, lo mismo”, explica indignado el comerciante. Los alquileres suman al combo letal de gastos. “Subieron muchísimo. Por eso desde la Asociación  pusimos reparos al clima que se veía en el rubro con la llegada del subte al barrio. Eso no te trae gente. Son personas que van apuradas a trabajar y cuando vuelven, quieren llegar pronto a casa. Es un número mínimo, un 5% lo que te suben las ventas, mientras que el alquiler se va por las nubes”, enfatiza.

Ginanni comenta que la Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza hizo recientemente un relevamiento “local por local”, que incluyó a la extensión de Triunvirato entre Congreso y La Pampa, y las avenidas Monroe y Olazábal entre Constituyentes y Álvarez Thomas, lo que es decir casi todos los locales del barrio. “El informe nos dio que hay un 14 por ciento de locales vacíos”, dice seriamente. “Siempre pasa que hay algunos que están en un período de transición entre sus viejos y nuevos dueños y permanece momentáneamente cerrado, es natural el recambio. Pero ahora vemos que este número se incrementa”, acota.

hector ginani

                                                                                       Héctor Ginnani: Foto Policía Metropolitana

El comerciante remarca el reciente cierre de la marroquinería Modas Elvi, un clásico de Villa Urquiza por más de 75 años en Triunvirato y Olazábal. Dice además que para salir de la situación, debe “darse trabajo a la gente, que es lo único que sirve”. En ese sentido, remarca que desde la institución que preside se propuso una eximición del pago de cargas sociales a las Pymes que tomen empleados. “A ese empleado se lo inserta en el mercado laboral, se lo capacita. Debería haber un beneficio en estos tiempos tan dificultosos. Lamentablemente no hubo cambios”, se lamenta. Por ello, culmina, muchos comercios tienen la cantidad mínima de empleados.

Sebastián y María Fernanda, de la tienda de objetos “Think Up”, coinciden con su colega. Y remarcan que cada crisis cambiaria, o día de fuerte suba del dólar, “la gente no sale a la calle directamente”. “No entra nadie al local”, dicen de esas jornadas. El brusco aumento de la divisa les pega muy fuerte a los comercios. Su tienda, ubicada en Bucarelli y Monroe, tiene la mayor parte de las cosas importadas. “Las cerámicas, por ejemplo, aunque estén hechas en el país, tienen muchos componentes de afuera, que están dolarizados”, explican. Y muestran de ejemplo que los proveedores les indican que van a trastocar el precio hasta en productos ya señados.

Sin embargo, la dificultad es mayor a la hora de compensar esos gastos. “No podemos estar todo el tiempo cambiando el precio, capaz lo hacemos con un pedido nuevo. Y, por otro lado, a la vez si ajustamos todo al precio de costo, con esta recesión, desalienta mucho más la venta”, cuadran los encargados del comercio urquicense, que está hace un año y medio. En 2017, la realidad era “distinta”, según comparan, y destacan en primer lugar la estabilidad en los costos.

Germán, empleado del videoclub Company, de Triunvirato y Roosvelt, sostiene que la baja se nota “en todo”. Desde el número, hasta la entrada de gente, la permanencia, el tipo de venta y la frecuencia, todo fue alterado negativamente estos últimos meses, según su óptica. Su colega Norma, del kiosko más cercano a la Plaza Echeverría, adhiere a esa visión. Remarca que “cada vez me piden más cigarrillos o golosinas sueltas”. La kioskera dice que hace rato no ve esas compras interminables, que solían hacer los clientes, sino que la gente “ahora lo piensa dos veces”.  La inflación, por otro lado, perjudica a la hora de fijar los precios. “Uno no sabe cuándo aumentar. Si fuera por el precio de costo, sería permanentemente. Más con tanta variedad de productos”, cierra.

La Asociación de Comerciantes de Villa Urquiza es presidida por Ginanni, por segundo mandato consecutivo, que vence en diciembre. Él no lo renovará porque está “cansado y cree que no debe eternizarse nadie en el poder”. La institución nació en los años 40 y está afiliada a FECOBA y la CAME. “Tenemos una módica cuota social de $100 y hacemos toda la tarea ad honorem”, aclara el presidente. Pero a su vez lamenta lo que llama el “escaso apoyo” de sus colegas. Pese a los eventos que se realizan, por ejemplo el Día del Niño pasado, sólo 200 de más de 2000 negocios pertenecen a la Asociación.