Comuna 12

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El INTA desarrolló un producto para hacer frente al dengue

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El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) desarrolló un poderoso biolarvicida  contra las larvas del mosquito vector del dengue, el Aedes aegypti que constituye un nuevo aporte a la lucha por controlarlo.

 

El avance del dengue en el país no cede y surgen formas de prevención para la salud e integridad de la población, pero también la necesidad de contar con múltiples respuestas que puedan aportar al combate del mosquito vector.

 

En la Ciudad de Buenos Aires desde fines de julio de 2019 hasta fines de abril de 2020 se registraron 22.320 casos de dengue confirmados (por laboratorio o nexo epidemiológico) sin antecedentes de viaje. En la última semana analizada del 2 al 9 de mayo se notificaron 250 casos confirmados, mientras que en la semana anterior se confirmaron 536 de acuerdo a lo informado en el último Boletín Epidemiológico del Ministerio de Salud de la Ciudad.

 

La epidemia de dengue ya es la mayor de los últimos tiempos en la Ciudad y la Comuna 12 es la sexta con más casos de dengue siendo Villa Urquiza el barrio con más preponderancia. Tiene cerca del 65 por ciento de los infectados de la Comuna y es el epicentro del dengue en toda la zona norte porteña.

 

Frente a este panorama, el INTA cuenta con un desarrollo biológico contra las larvas del mosquito y avanzar rápidamente en su industrialización. Se trata de un biolarvicida, de una formulación líquida, elaborado para el control del mosquito transmisor de la infección viral. Fue desarrollado por el Instituto de Microbiología y Zoología Agrícola (IMYZA) del INTA Castelar.

 

Una de las principales características de este biolarvicida es que la larva del mosquito muere, pero es inocuo para el ambiente donde se aplica. Además, debido a que es seguro, tanto para las personas como para los animales, se puede incorporar en agua potable si se respetan las indicaciones en cuanto a las dosis recomendadas.

 

No presenta inconvenientes al usarlo de manera permanente ya que la radiación solar lo elimina del medio. Se considera que una vez aplicado, si está expuesto al sol, debe ser repuesto después de 10 o 15 días aunque demostró una vigencia de hasta 30 días cuando los ambientes acuáticos son sombreados o semisombreados.

 

Si bien, en el país, actualmente existen productos biológicos similares para el control de este mosquito, según Roberto Lecuona, director del IMYZA, la novedad “es tener disponible para la industria un biolarvicida igualmente eficaz, como los mejores productos de importación, pero utilizando un protocolo de producción con insumos más económicos y de fácil acceso”.

 

Se trata de “un preparado estable y efectivo bajo condiciones similares a las de campo que podrá sustituir a productos importados”, agregó Diego Sauka, responsable del laboratorio Insumos Bacterianos e Investigador INTA - CONICET. Esta tecnología, desarrollada por el INTA, es un método de control eficaz para combatir las larvas del mosquito transmisor y está disponible para ser licenciada a empresas interesadas en producirlo y comercializarlo.

 

 

Para Graciela Benintende, investigadora del IMYZA, “este bioinsecticida colabora con otras medidas de control para reducir las poblaciones del mosquito vector, siguiendo las recomendaciones del Ministerio de Salud”. Los especialistas entienden que el control químico del vector debe hacerse con productos autorizados por la ANMAT, tanto en el combate de la fase acuática como aérea.

 

El compromiso del INTA con la salud pública, a través de este y otros desarrollos, permite brindar colaboración a las empresas o instituciones interesadas en la puesta a punto de protocolos de producción en pequeña escala, paso previo y necesario para el escalado y producción industrial.

 

Este biolarvicida es el resultado de años de investigaciones con esta bacteria de origen natural y de la cual surgieron otros prototipos de bioinsumos destinados al control de plagas, como insectos lepidópteros, coleópteros y dípteros.

 

Se conoce que el mosquito Aedes aegypti, además de ser el vector del dengue, también transmite otras enfermedades como la fiebre amarilla, la producida por el virus de zika y la fiebre o artritis epidémica chikungunya.

 

Los investigadores del IMYZA recuerdan que este tipo de productos son reconocidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), al establecer que el éxito de los bioinsecticidas se basa en dos pilares fundamentales: su eficacia y la seguridad ambiental. En ese sentido, la OMS concluye que los productos a base de Bti son seguros para ser utilizados en el control de larvas de mosquitos en ambientes acuáticos, incluyendo reservorios de agua potable.

 

* Fotos gentileza investigadores

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