El PRO anula la Ley de comunas por decreto

gonzalez glassLejos de cumplir con los mecanismos básicos que promueven una forma de gobierno democrática, Mauricio Macri acaba de sentenciar (con el decreto 251/14) la muerte de la autonomía de las Comunas y, con ello, el fin de la nunca implementada democracia participativa en la Ciudad de Buenos Aires. El modelo de "gobierno abierto" del PRO sólo alcanza una falsa ilusión de ciudadanía en la página web de la Ciudad, al centralizar de facto todas las decisiones en el Poder Ejecutivo.

 

"El jefe de Gobierno quiere darle un tamiz de ciudadanía a un gobierno de matriz autoritaria que nos retrotrae al siglo XIX. Este decreto despierta viejos antagonismos superados, como aquellos años vividos en el período de organización nacional", señaló la diputada porteña Virginia González Gass (Partido Socialista Auténtico en UNEN).

Esta medida de Macri viola la Ley de Comunas Nº 1777 al nombrar gerentes y sub gerentes que dependen del Gobierno Central de la Ciudad, motivo por el cual les quita las funciones a los representantes en los barrios para los cuales fueron electas las Juntas Comunales. El decreto también desconoce el status legal y participativo de los Consejos Consultivos.

"Macri cree tener la suma del poder público. Lo que ha hecho el Jefe de Gobierno es muy grave y atenta contra la vida democrática de todos los vecinos de la Ciudad al transformar las comunas en gerencias ", agregó la diputada socialista.

Esta es no es la primera vez que el macrismo intenta avanzar contra el correcto funcionamiento de las comunas. En ocasiones anteriores, había intentado modificar la Ley Nº 1777, pero no pudo lograrlo por el fuerte rechazo de los vecinos, comuneros y legisladores de la oposición.

De esta forma, el Jefe de Gobierno niega a los ciudadanos la posibilidad de dialogar, proponer y consensuar políticas entre todos.

"Con su espíritu restaurador, el  macrismo no hace otra cosa que acentuar la desigualdad y los antagonismos sociales. Tal vez, con esta medida Macri quiera que Buenos Aires vuelva a ser la París del Plata y, con esta medida, provocar una insurrección como ocurriera con aquella expresión popular que resistió en 1848 y 1871 formas de gobierno que se asemejan a las monarquías absolutistas", ironizó González Gass.

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