El sueño de Rodrigo...

ibera por spinetta

Un grupo de vecinos, liderados por Rodrigo Quintana, buscan cambiar el nombre de la calle Iberá  en el tramo de Villa Urquiza por el del “Flaco” Spinetta. El músico vivió sus últimos años en este barrio, charlaba con sus vecinos y hacía las compras. El reclamo fue sumando apoyos de la familia e importantes músicos. Pero una ley porteña impide llamar a las calles con nombres de personas sin cumplirse diez años de su muerte. Cómo es el debate sobre las excepciones y el rol de los políticos en este caso.

 

Por haber sido el lugar donde vivió sus últimos años, Villa Urquiza es el barrio porteño más identificado con Luis Alberto Spinetta. Desde su muerte se le han brindado varios homenajes, como una estatua o un mural. Pero desde hace tiempo, el vecino Rodrigo Quintana lidera un pedido para darle al músico un reconocimiento aún mayor: llamar el tramo urquicense de la actual calle Iberá con su nombre.

El destino unió a Rodrigo con el artista no una sino dos veces. Cuando Spinetta se mudó a Villa Urquiza , a fines de la década del 90, lo hizo en Miller y Manuela Pedraza. Allí, sus padres, tenían un negocio de comida. El “Flaco” comenzó ser cliente y se dieron las primeras charlas. Pasado el tiempo, el cantante compró la casa de Iberá al 5000, donde también tenía su estudio. Hacía poco que Rodrigo había alquilado a dos cuadras de allí.

Apenas fallecido Spinetta [el 8 de febrero de 2012] Rodrigo [incentivado por su amigo Diego Barquin] abrió la página de Facebook: Cambiar el nombre de la calle Iberá por Luis Alberto Spinetta. Y la respuesta fue notoria: se fueron sumando miles de personas y captó la atención de los medios. Uno de los primeros y más importantes apoyos fue el de Dante, uno de los hijos del “Flaco”.

“Yo lo conocía a Dante de antes. Cuando le comenté la idea, su padre había fallecido recientemente. Pero él le puso Me Gusta a la página al toque”, asegura Rodrigo. Semejante espaldarazo fue fundamental para su iniciativa. Tener el apoyo de la familia es lo más importante, sin eso esto no tendría mucho sentido. Ellos saben cómo tomaría el Flaco este homenaje”, dice respecto a cómo chocaría el perfil bajo y la humildad que llevó Spinetta en vida con el impacto de tener una calle a su nombre en plena Ciudad de Buenos Aires.

Luego de la familia, contactó a los músicos que tocaron con él y fueron sus amigos. También adhirieron unánimemente a la solicitud. La búsqueda continuó con personalidades de la música y bandas como: Bersuit, Attaque 77, León Gieco y Gustavo Santaolalla, a quienes Rodrigo les está fuertemente agradecido, ya que fueron claves en la difusión. A tal punto, que también dieron su apoyo músicos que no eran del “palo” musical de Spinetta, como Víctor Heredia y Valeria Lynch. 

Quintana asegura que todos los vecinos comparten el pedido. “Nadie se opone porque todo el mundo compartió tiempo con él. Lo veías en jogging, caminando, haciendo las compras. Y charlaba con todos. A él le interesaba cómo estaba la gente, y siempre desde sus letras o sus acciones estuvo muy involucrado con la sociedad”, dice. Además destaca que gente grande, que no tiene un vínculo musical con Spinetta, adhiera al pedido.

El impedimento a este proyecto está en el artículo 5º de la Ley 83 de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se explicita que para nominar calles con nombres de personas debe haber transcurrido diez años de su fallecimiento. Por lo tanto, recién en febrero de 2022 se podría dar el cambio que solicitan para la calle Iberá.

“La ley es para políticos, donde puede haber influencia de un partido o una figura. Y el “Flaco” no era un político, fue un artista que llegó al corazón de la gente. Entonces por qué esperar tantos años”, pide Rodrigo, quien destaca que no era un fanático de Spinetta, sino un admirador. Desde el costado musical, no era muy seguidor, pero el hecho de conocerlo en la faceta personal, y de la trascendencia de su obra, hace que lo defina como una “eminencia cultural”.

La página de Facebook, que tiene casi cuarenta mil Me Gusta, se ha convertido en un medio de comunicación “spinettiano”. Asombrado, Rodrigo Quintana, cuenta que le escriben desde todas partes del mundo, como el continente africano. Con sólo entrar, uno puede ver cómo permanentemente se publica contenido relacionado al músico y se interactúa, aunque nunca se pierde el foco central: el cambio de nombre de la calle.

Rodrigo Quintana es enfático al hablar sobre la respuesta política. Dice que legisladores de distintos partidos se acercaron a él para llevar el pedido a la Legislatura, pero rápidamente le respondían el impedimento de la ley. Lo paradójico es que asegura que muchos de ellos desconocían la existencia de la norma. “Si nos quedamos en el tiempo de los legisladores, fuimos”, dice. “Por lo tanto le pide a los comuneros que presionen, que busquen que se trate, que armen revuelo” sobre este tema. Destaca el masivo apoyo de vecinos, de músicos y que no existe contra alguna más allá del impedimento de la ley. “Incluso tiene un costo bajísimo, es sólo cambiar los indicadores de la calle”, manifiesta Quintana.

Como suele ocurrir en nuestro país, las excepciones no le escapan a nada. Hay pueblos a lo largo del país que tienen calles con el nombre de Spinetta y otros tantos fallecidos hace menos de diez años. El limbo jurídico se da allí porque se trata de calles que nunca tuvieron nombre, y la ley alude a reemplazo.

Un caso similar se dio en una escuela de Villa Urquiza. El C.E.N.S. N° 78, del distrito 15, fue llamada este año: Corazón de tiza, en homenaje a Spinetta. Rodrigo Quintana reconoce que el director de esa institución le propuso hacer un proyecto común. La idea del docente era que el nombre sea el del artista, pero ante el impedimento legal eligió una canción. Quintana asegura, sin ánimo de polémica, que él hubiera preferido insistir en el plan original. Pone como ejemplo que la sala de música de la escuela a la que Luis Spinetta fue tiene su nombre.

Este vecino de Villa Urquiza celebra que aparezca una cultura “vial” en los últimos años, desde los propios vecinos. Pone el ejemplo de Pappo, quien fue homenajeado en Paternal, o de Borges, quien tiene una calle en Palermo, aunque en estos casos se cumplió el plazo previsto por la ley. Para Rodrigo Quintana, alguien que no sólo desde lo artístico sino también desde los valores que le brindó a la sociedad, merece tener una calle. “No hay mucho que discutir. Los políticos ya tienen sus calles, las batallas también. Es justo que alguien de la cultura popular lo tenga”, ese es su sueño.

Facebook: Cambiar el nombre de la calle Iberá por Spinetta

grupo spinetta

 

Mateo Lazcano Mateo Lazcano
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