Entrevista al Director del INADI, Pedro Mouratían

 

Pedro MouratianAunque de perfil más silencioso que sus antecesores, el nuevo director del INADI habla de los planes del organismo, la necesaria articulación territorial y la discriminación que observa de parte del Gobierno porteño hacia diferentes sectores de la comunidad.

 

 

Desde junio del año pasado, Pedro Mouratián conduce el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo –INADI-. Llegó al organismo tras las renuncias, con escándalo incluido, de Claudio Morgado y María Rachid. Luego del plazo original de su intervención fue ratificado por la propia presidenta Cristina Fernández por un año más en el cargo.   

En su despacho, en la sede central del INADI, el funcionario recibió a la Cooperativa de Medios Barriales EBC y habló de los desafíos y ejes de la gestión para este ciclo. También opinó sobre el discurso xenófobo de distintos sectores de la ciudad al que calificó de “preocupante y perverso”. 

Redes de trabajo, empoderamiento de las comunidades, articulación con comuneros y organizaciones territoriales, son algunas de las herramientas con las que aspira lograr inserción en territorio porteño pero aclara: “por encima de la política partidaria está la gente y no deberían verse perjudicados por actitudes mezquinas del Gobierno porteño”.

 

- ¿Cuáles son las líneas de trabajo para este año?

- La idea es ubicar al INADI en el inconciente colectivo como un instrumento con el que cuenta la sociedad para ir transformando algunas conductas y prácticas discriminatorias. Históricamente, se ha visto al organismo como un lugar donde se puede denunciar determinadas situaciones de discriminación. Pero, si bien hay una línea de trabajo para mejorar este mecanismo que apunta a escuchar, contener y emitir un dictamen que pueda resarcirlo, la apuesta es articular políticas públicas con otras instancias del Estado para llegar a la raíz de esas prácticas y evitarlas. Para ello pensamos en algunas modificaciones legislativas, capacitaciones o investigaciones que nos permitan detectar cuáles son los focos neurálgicos a los que se debe apuntar y qué cosas debemos ir modificando para que todas y todos se sientan más amparados y podamos alcanzar una sociedad más igualitaria.

- ¿En este esquema, qué lugar se otorga a las organizaciones territoriales?

- Planteamos un nuevo método de trabajo a través de la conformación de redes. Entendemos que es mucho más transversal la red que los foros, tal como venía trabajando antes el INADI con la sociedad civil. Estos resultaron mucho más limitativos y no lograron abarcar una mayor participación tal como demanda nuestro trabajo. En cambio, las redes te van ampliando la posibilidad de inclusión de todos los actores y tiene una mayor dinámica para generar un idea y vuelta. Yo siempre dije que, como organismo público tenemos, debemos nutrirnos desde la sociedad civil, tomar su agenda porque de allí emanan la mayor cantidad de demandas genuinas y lo hacen con trabajo constante y elaborado en cada una de las temáticas. En tal sentido, hemos implementado un registro para que las organizaciones puedan inscribirse, que servirá para ampliar esta red de trabajo. 

- ¿Cuáles son los ejes prioritarios que han fijado en esta etapa?

- Uno es profundizar las acciones en la temática de género. Sensibilizar en la materia y promover algunas medidas. Evaluamos que hay buenas leyes que se han sancionado en los últimos años pero debemos poner en marcha todo lo que ésta contempla y fortalecer las distintas oficinas que se abrieron para atender las cuestiones de género. Un ejemplo, es el decreto de la presidenta, que prohíbe el rubro 59, pero que demanda un seguimiento permanente. También, trabajar en la sensibilización y la toma de conciencia de la sociedad sobre violencia hacia las mujeres, en su distintas facetas, y la paridad entre varones y mujeres en el ámbito laboral. Por otra parte, el tema de migrantes, que si bien Argentina es un país con una legislación de avanzada, demanda un trabajo de nuestro organismo para promover pautas culturales que reafirmen esta diversidad como valor social. Otro de los desafíos de este año es la sanción de la Ley de identidad de género, que permitiría el acceso a derechos, hasta hoy cercenados a la comunidad trans, tan básicos como la identidad, la salud, la educación. Otros temas son discapacidad, desde una perspectiva de inclusión integral; y adultos mayores.

- ¿Qué opina del discurso estigmatizante hacia los migrantes de muchos sectores de la ciudad, incluido el propio Jefe de Gobierno? 

- Desde lo personal, soy hijo de inmigrantes, por lo que para mí este tipo de declaraciones tienen una connotación muy fuertemente negativa. Fundamentalmente, porque entiendo que una de las mayores riquezas que define a nuestro país es poder ser cada uno de un lugar distinto y que eso se exprese luego en la diversidad de una sociedad. Por supuesto que me preocupa muchísimo el discurso y la actitud que tiene la Ciudad de Buenos Aires respecto a los migrantes porque, por un lado, los responsabiliza de todos los problemas que puedan existir en la ciudad pero, por otro, promueve algunas acciones culturales en las cuales los incluye, que resultarían beneficiosas si no fuesen sólo un maquillaje. Es un discurso perverso que nos impide construir una sociedad diferente y de enriquecimiento mutuo con lo que cada uno puede aportar. 

 - En los barrios porteños se percibe este mecanismo…

-Considero sumamente preocupante el trato que reciben los migrantes al igual que el resto de los sectores mas vulnerados en esta ciudad y el permanente agravio al exponerlos como responsables de todos los males. Basta con recorrer la ciudad para darse cuenta cuáles son los barrios más desprotegidos, que justamente son aquellos en los que viven personas migrantes o en situación de pobreza.

-¿Qué presencia planifíca el INADI en la Ciudad para hacer frente a esto?

- Nos planteamos un trabajo con las comunas, de hecho tenemos un programa específico que a través de los comuneros y referentes barriales buscamos acercar todo esto que mencionaba que venimos haciendo, de forma tal de dar un giro y trabajar en esta construcción de una ciudad que sea inclusiva. Empoderar a las distintas comunidades, escuchar sus reclamos, que no se sientan solos porque el Gobierno nacional los está acompañando. Y en esta línea también estamos trabajando con los embajadores y cónsules de países vecinos, que son quienes reciben mayor hostigamiento y discriminación por parte de la Ciudad de Buenos Aires, yendo a capacitar a las propias comunidades como forma de promoción de derechos y sensibilización de prácticas discriminatorias.

-¿Tienen algún tipo de intervención ante los reclamos que formulan los habitantes de la ciudad?

-Hemos instrumentado una práctica en este último tiempo que consiste en que frente a toda denuncia, en primer lugar, remitimos el tema a las autoridades competentes del área que corresponda para que se notifiquen y tomen cartas en el asunto. Se da, mayormente, frente a la imposibilidad de acceso a los hospitales y a las escuelas.

-¿Es posible establecer un diálogo institucional con el Gobierno porteño que permita abordar estos temas? 

- Es difícil pero tratamos de alentarlo porque entendemos que por encima de cualquier situación política partidaria está el interés de la gente y la necesidad imperiosa que tienen ciertos sectores vulnerados, que no deberían verse perjudicados por actitudes mezquinas de las autoridades del gobierno porteño.

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