Lunes 25 Septiembre 2017

Comuna 12   

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anibal troilo

El gran bandoneonista y Director de orquesta hubiera cumplido ayer 103 años. Fue un entrañable amigo del polaco Goyeneche, quién le profesaba su admiración.   

 

Ayer, 11 de julio, se cumplieron 103 años del nacimiento de Aníbal Troilo, bandoneonista, compositor y director de orquesta de tango nacido en el barrio de Abasto de la Ciudad de Buenos Aires.

En el salón dorado de la Legislatura porteña, Diego Mario Rivarola, ex director de Música del gobierno porteño; Gabriel Soria, presidente de la Academia Nacional de Tango; Francisco Torne, nieto de Zita Troilo y José ‘Pepe’ Colángelo, último pianista de la orquesta del gran músico; recordaron a Pichuco.

El debut Troilo con su orquesta fue el 1 de julio de 1937 en el local Marabú de Maipú 359, del que recientemente se cumplieron 80 años y el diputado Esteban Penayo (PRO), fue el autor de la resolución que posibilitó los homenajes hechos hoy. Soria recordó el debut y expresó las distintas formas de haber conocido al músico a través de sus discos o quienes como “el maestro Colángelo, que abrazó su orquesta y selló una amistad para siempre”

Colángelo recordó que su debut como el último pianista de la orquesta de Troilo se produjo a sus 27 años, “el gordo me dio ese espaldarazo”.  Describió al músico como “sabio, generoso y único”. Dijo que Pichuco “era feliz cuando le aplaudían a sus músicos”, los cuales abrazaron una gran carrera, como fue el caso de los cantores Edmundo Rivero, Roberto Goyeneche o el bandoneonista Astor Piazzola; entre otros grandes.

Torné recordó que “el 11 de julio es el día nacional del bandoneón” desde que el Congreso Nacional aprobó la ley en 2005. Y dijo que están impulsando a que sea internacional, ya que también se homenajea a uno de los mejores ejecutores del mundo, el maestro Troilo, en Tokio (Japón), Granada (España), Valparaíso (Chile) y Medellín (Colombia). El nieto de la esposa de Pichuco explicó que “se han realizado 450 homenajes en 150 ciudades del mundo” desde su fallecimiento en 1975.  

En 1956, a los treinta años, se convirtió en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo, de quien fue admirador y entrañable amigo. Con él grabó 26 canciones. En 1963, Armando Cupo, Luis Stazo y Mario Monteleone integraron un trío para acompañar a Goyeneche que se acababa de separar de Troilo, a pedido de este que consideraba que debía largarse como solista. Con ellos grabó varios temas, entre los cuales se destacan los tangos Frente al mar, Mi malacara y yo, No nos veremos más y Que falta que me hacés.1​ ​

Troilo al largo de su carrera también fue un excelso compositor, como los más renombrados instrumentales en los que se destacan la milonga La trampera y los tangos Milonguero triste, Responso y Contrabajeando (con Piazzolla). Entre muchos de los tangos cantados están Barrio de tango, Che bandoneón, Sur y el vals Romance de barrio, con letra de Homero Manzi; Desencuentro, La última curda, María y El último farol, junto a Cátulo Castillo; Garúa y Pa’ que bailen los muchachos, con poesías de Enrique Cadícamo; y Toda mi vida y Mi tango triste, a los que les puso los versos José María Contursi.

 

Su relación con el “Polaco” Goyeneche

En 1956, a los treinta años, se convirtió en el cantor de la orquesta de Aníbal Troilo, de quien fue admirador y entrañable amigo. Con él grabó 26 canciones. En 1963, Armando Cupo, Luis Stazo y Mario Monteleone integraron un trío para acompañar a Goyeneche que se acababa de separar de Troilo, a pedido de este que consideraba que debía largarse como solista. Con ellos grabó varios temas, entre los cuales se destacan los tangos Frente al mar, Mi malacara y yo, No nos veremos más y Que falta que me hacés.

Fuente: Legislatura porteña