Jueves 17 Agosto 2017

Comuna 12   

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tunel de balbin

La construcción del túnel de Balbín cambió por completo la zona de la estación y el centro comercial del barrio. Silencio, poca circulación de personas y escombros estarán presentes hasta el primer trimestre de 2018. Los comercios dicen que bajaron las ventas. El cruce entre los vecinos que creen que el paso bajo nivel favorecerá inundaciones, y funcionarios y legisladores que defienden la obra; que continúa adelante.

 

Seis meses hace que el paisaje del centro de Saavedra cambió por completo. Una zona comercial, con negocios tradicionales y otros de marcas reconocidas [que llegaron en los últimos tiempos]  ahora muestra un vallado de metal amarillo, escombros, grandes máquinas y obreros. Donde hasta hace poco había ruido de autos y colectivos que circulaban, hoy se oye un anormal silencio, y las veredas lucen más despobladas. El paso bajo nivel, que cambiará el paisaje del barrio, ya asoma tímidamente.   

Las obras tuvieron un reinicio definitivo a principios de diciembre del año pasado. Hasta ese entonces, había habido una fuerte disputa entre vecinos y comerciantes de la zona y las autoridades del Gobierno Porteño, que incluyó tres suspensiones fruto de medidas cautelares, numerosas asambleas vecinales y una tensa visita del propio Jefe de Gobierno a Saavedra. En setiembre de 2016 se cerró el cruce vehicular y se hicieron los primeros trabajos, pero recién tres meses después comenzó la construcción definitiva.

La vista en la zona de la estación Luis María Saavedra es muy distinto a la que podía encontrarse antes de la obra. No está el tradicional local de juegos y las calesitas para chicos, que daban la espalda a Plaza Oeste. También se anuló un cruce peatonal. Hoy en día, la única forma de cruzar la vía es por el lado lindante a la estación. También esta última está inactiva, porque se le están haciendo reformas desde el área de Transporte de la Nación y se utilizan andenes provisorios ubicados cerca del cruce con Crisólogo Larralde.

“No tuve un cambio en las ventas, solamente tuve que correr el puesto unos metros”, dice  Norberto, el encargado del kiosko de diarios de la estación, rodeado de escombros y alambres. José, del puesto de flores ubicado cerca del cruce de vías, sí asegura que sufrió una merma en las ventas, y que hay menos gente circulando por la calle. Justo a sus espaldas, está estacionada una de las máquinas más grandes de la obra.

“La gente pasa, pero ya no se frena.  Bajaron mucho las ventas”, dice el encargado de la tradicional “La parrilla de Justo”, ubicado justo a la salida de los andenes de la estación Saavedra, ahora sin utilizarse. La circulación de personas tiene un ritmo distinto al que mostraba cualquier día hábil con los negocios a pleno, las paradas de colectivo funcionando y los pasajeros del tren apurándose por subir o bajar de la estación.

En una de las puntas del futuro túnel, en Balbín y Estomba, se da una particularidad. El cierre del paso vehicular formó un estacionamiento improvisado en plena avenida, lindando las vallas. Primero fueron unos pocos; hoy en día se forman hasta tres filas de autos.

 

tunel de balbin

Las vallas de metal actúan como una contención que impide descender el cordón. En estos días de otoño, dominados por la caída de hojas y vientos, las veredas de Balbín muestran mucha basura, que se acumula pegada a este cerco metálico, muy cercana a la entrada a los negocios. No es la única suciedad: más cerca de las vías, por la suma de la obra del paso bajo nivel y la remodelación en la estación, el viento hace circular mucho polvo, y se ve arena y cal en el piso.

Los vecinos siguen mostrando su preocupación porque el futuro paso bajo nivel pueda ser perjudicial pensando en futuras inundaciones como las que hubo en Saavedra. Aún se mantienen los panfletos y carteles que dominaron las asambleas de fin del año pasado, en las que mostraban su desacuerdo, llegando a derribar el vallado en alguna oportunidad.

Desde el ámbito legislativo, dicen tener control de la obra. El legislador porteño, Emilio Raposo Varela [PRO], manifiesta que recibe información periódica y realiza un seguimiento sobre los arreglos que se llevan a cabo. Particularmente sobre el túnel, el integrante de la Comisión de Planeamiento Urbano, comenta que “marcha a ritmo continuo, pudiendo recuperar el tiempo perdido luego de los amparos”. 

Como arquitecto, Raposo Varela, se arriesga a decir que la obra no va a generar inundaciones y va a  mitigar -considerablemente- esta problemática, debido a la construcción de dos sifones hidráulicos debajo del túnel y una conexión en el arroyo Medrano.

Elizabeth, del negocio de productos regionales: El sol y la tierra,  también coincide con sus colegas en marcar que “los números bajaron”. Pero agrega que “por ahora” no sufrió hechos de inseguridad. Ese justamente es uno de los elementos que más preocupan a vecinos y comerciantes. “Estamos a la intemperie. Acá no puede llegar un patrullero ni una ambulancia. Y si nos vienen a robar estamos encerrados, no hay posibilidad ni de pedir auxilio porque muy poca gente pasa por la vereda”.   Quien habla es Irma, una mujer de 67 años que vive en un departamento en Holmberg llegando a Balbín. Y ejemplifica contando que ya no baja a pasear a su perro por las noches, como solía hacer, “por miedo”.

En este sentido, un hecho reciente reavivó el enojo de los vecinos opositores al paso bajo nivel. Destacan que el incendio en un departamento en el edificio ubicado en la esquina de Balbín y Tronador, en cuya planta baja funciona una sucursal del Banco Galicia, marcó las dificultades de la construcción para el tránsito vehicular ya que los camiones de bomberos se demoraron porque intentaron llegar al lugar por dos vías cerradas por el vallado que interrumpe el paso perpendicular a Balbín. Sostienen incluso que cuando el túnel esté listo, “Saavedra quedará partido en dos”.

Desde el Ministerio de Desarrollo Urbano destacan que el plazo de la obra es de catorce meses. Actualmente están trabajando 250 obreros permanentes, de la empresa contratista “Eleprint Construmex”. Según el cartel de obra, el monto asignado es de 120 millones de pesos. Este año terminará con un paisaje similar al actual en la zona. Habrá que esperar al 2018 para ver cómo el túnel impactará en Saavedra. Pero eso, será otra historia.