La Ciudad podría quedar sin presupuesto

El aumento de impuestos, el endeudamiento y la pauta de inflación son las claves del rechazo opositor. El macrismo defiende su pedido de fondos y anticipa que de no aprobarse en la última sesión extraordinaria de la Legislatura, podrían adelantar a marzo las elecciones para jefe de Gobierno, porque la Ciudad “no se podría gobernar”. Los legisladores de la oposición aseguran que con las amenazas de Mauricio Macri, el líder del PRO apunta a victimizarse en una estrategia para presentarse fortalecido a las elecciones presidenciales de octubre.

 

El presupuesto de la ciudad de Buenos Aires para el 2011 no logra escapar de la suerte que corrió el presupuesto nacional que no logró ser aprobado en el recinto. Con una oposición que critica de manera unánime el planteo inflacionario, el endeudamiento previsto y el aumento de impuestos, el proyecto del macrismo tiene una última oportunidad de ser votado, con final abierto, en la sesión del 17 de diciembre. La amenaza del jefe de Gobierno Mauricio Macri ante este panorama incierto fue clara: si la oposición no vota el presupuesto, se adelantan las elecciones comunales a marzo, en lugar de realizarlas junto a las nacionales en octubre. Los bloques opositores también se unieron al rechazo de estas manifestaciones y acusaron a Macri de “victimizarse” y de querer darle un giro estratégico a su campaña para ocupar la Casa Rosada. Aún así podría ser que la Ciudad no tenga su presupuesto aprobado al fin del año, y sin superpoderes que habiliten a redistribuir partidas, el plan de gobierno podría verse afectado. En Bolivar 1 se muestran intransigentes a introducir las modificaciones que la oposición pretende y los antimacristas parecen no estar dispuestos a dar el brazo a torcer y podrían dejar a Macri sin su presupuesto.

La discusión del presupuesto por áreas de gobierno en la comisión de Presupuesto y Hacienda no fue un trámite sencillo para el macrismo. Durante los primeros quince días de noviembre, los legisladores que integran la comisión presidida por Álvaro González del PRO, se reunieron casi a diario con los ministros, para que tuvieran su oportunidad de defender las partidas para el año próximo. El ministro de Hacienda, Néstor Grindetti, hizo una proyección de recursos y gastos del orden de los 25 mil millones de pesos para 2011, pero las exposiciones más resistidas fueron las del ministro de Educación Esteban Bullrich y su par de Salud, Jorge Lemus. Grindetti explicó que el Presupuesto es “equilibrado repitiendo un superávit económico primario”, y además aseguró que han “elevado el gasto social”, además de recordar que la “Ciudad de Buenos Aires es autosuficiente en términos financieros, ejerce una presión tributaria que se encuentra en el promedio de todos los gobiernos subnacionales y no recibe aportes del Tesoro Nacional”. En ese sentido, aseguró que se prevé un fuerte aumento en la infraestructura escolar, en el mantenimiento hospitalario, en la prevención contra las inundaciones, en las mejoras en el transporte y en la “ampliación de la red de subterráneos”. El problema que no logró satisfacer a los legisladores de la oposición fue que el índice de inflación presupuestado ronda el 15 por ciento anual, cifra idéntica a la propuesta por el Gobierno nacional y resistida por los diputados nacionales opositores, entre los que se encontraban los que responden al PRO. El aumento del ABL, el endeudamiento y la apropiación de fondos que forman parte del patrimonio del Banco Ciudad son las medidas por las cuales, los distintos bloques opositores en la Legislatura se negaron a prestar quórum para tratar el proyecto. El retaceo presupuestario al Instituto Espacio para la Memoria, que sostiene el mantenimiento de los ex centros clandestinos de detención motivó las críticas además por parte de la mayoría de los organismos de derechos humanos.

 

“No descartamos absolutamente nada", fue la respuesta de Macri a la consulta de si el PRO evaluaba adelantar las elecciones, pateando el tablero de lo que se venía especulando. En ese sentido agregó: "Es una alternativa muy posible", sin embargo aclaró que aún "no hay nada definido" y explicó que los comicios podrían anticiparse ya que "tendríamos que pensar cuál es la mejor solución dado que no se va a poder gobernar. Sin presupuesto no se puede gobernar. Seguimos insistiendo en que se debata en extraordinarias y se apruebe. Estamos poniendo en peligro cosas fundamentales". La última sesión en el recinto está prevista para el 17 de este mes, y aunque las negociaciones son febriles con los bloques de la oposición, las declaraciones sobre un posible adelantamiento de las elecciones irritaron a la mayoría de los dirigentes antimacristas, lo que hace complicado que pueda llegar a aprobarse un presupuesto tal cual está. "No tenemos superpoderes, no queremos superpoderes, con lo cual hace falta el instrumento del presupuesto para gobernar la ciudad de Buenos Aires", insistió Macri. El que le salió al cruce de inmediato fue el ex jefe de Gobierno Aníbal Ibarra, quien consideró que Macri "va a adelantar (las elecciones) si le conviene electoralmente". "Este es Durán Barba que le dice qué le conviene, no tiene nada que ver con el presupuesto. Con presupuesto o sin presupuesto, si a Macri le conviene va a adelantar las elecciones", explicó Ibarra

 

El peronista Diego Kravetz subrayó que “Aunque nos extorsionen con el adelantamiento de los comicios, no vamos a acompañar un Presupuesto con aumento de ABL y descapitalización del Banco Ciudad", explicó a la vez que pidió a Macri no anteponer “Sus intereses personales por sobre el bien de todos los vecinos de nuestra Ciudad". El kirchnerista Juan Cabandié había anticipado que si el PRO no acompañaba la aprobación del Presupuesto presentado por Cristina Fernández de Kirchner para la Nación, su bloque rechazaría el porteño. Sergio Abrevaya de la Coalición Cívica dijo que “no es para el presupuesto” que Macri “necesita los votos, sino para aprobar aumentos de impuestos y nuevos endeudamientos”. “Este chico malcriado va a terminar llevando a la ruina la ciudad, como lo hizo su ex empleado Carlos Grosso”, disparó Abrevaya, que aseguró que no le faltan ganas de bajar al recinto a votar otro proyecto de Presupuesto distinto al del macrismo. El uso de fondos del Banco Ciudad por 374 millones de pesos, en carácter de reintegro por préstamos que el Gobierno de la Ciudad había prestado al banco durante la gestión de Fernando De La Rúa, es otro de los puntos en los que confluyen las críticas.

 

El presidente de la Comisión, Álvaro González relativizó el impuestazo y aseguró que sólo existe la posibilidad de que determinadas partidas tengan un ajuste por inflación en cuanto al ABL. “Las partidas son aquellas cuyo valor fiscal no lleguen al 30% del valor inmobiliario de referencia. Entonces, aquellos que tienen las partidas ajustadas, producto de lo que ocurrió a fines del 2007 que se queden tranquilos que no van a tener el aumento”, subrayó para llevar calma, ante el rechazo que provocó un eventual aumento. Respecto de la distribución de los fondos previstas para las carteras de Salud y Educación, el macrista apuntó que  “nunca la Ciudad de Buenos Aires tuvo un nivel propuesto en inversiones de infraestructura social como es el de este presupuesto” e indicó que “el 66% de la asignación de recursos de este Presupuesto está destinado al gasto social”.  Un tema anexo pero no menos importante son los 1200 millones de pesos de deuda pública colocados en el bono Tango que también vencen. González también defendió el endeudamiento al afirmar que fue un “instrumento que se utilizó en la Ciudad de Buenos Aires para poder financiar en momentos de crisis la posibilidad de que el Estado siga funcionando”. “Lo que estamos diciendo nosotros es ‘permítannos volver al mercado financiero para que el perfil de la deuda que se tiene que pagar este año se pueda pagar en los próximos 10 años’”, señaló.  Sobre la situación actual de tire y afloje con los miembros de la oposición, González concluyó que “me parece que es de una irresponsabilidad política supina no aprobar el presupuesto porque es la herramienta fundamental sobre la que se gestiona”. “Tengo libertad de parte del Ejecutivo para llevar adelante las negociaciones, mi función es encontrar consenso. En Nación la primera vez que tuvieron que negociar pegaron el portazo, nosotros nunca aprobamos un presupuesto a libro cerrado, siempre se discutió, modificó, e incluso algunas cosas salieron como planteaba la oposición. En este presupuesto pasa lo mismo”, se diferenció González, que aún no logró encarrilar a la oposición tras el proyecto del PRO. “El presupuesto presentado por el Ejecutivo no es un presupuesto electoral, que escondería la actualización del ABL por ejemplo: es un presupuesto de gestión. La oposición puede tener como estrategia electoral darnos un presupuesto con el que sólo podamos pagar salarios y nada más, pero en el medio están los vecinos de la Ciudad que necesitan de la gestión”, reclamó González. De no aprobarse, Macri podría posponer la discusión a marzo y utilizar la misma cantidad de fondos que en 2010, aunque el adelantamiento de las elecciones podría ser una realidad.

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