Comuna 12

"Lo que pasa en nuestros barrios tiene relación directa con la política de la ciudad y la nacional"

coroco

Las próximas elecciones de octubre encontrarán, dentro de las cuatro opciones para elegir al próximo presidente de la Junta Comunal 12, a Roberto “Coroco” Tráibel. De 63 años de edad, este vecino de Villa Urquiza nunca había sido candidato, pero integró las asambleas barriales formadas alrededor del año de 2001. Con tres hijos jóvenes, exiliado durante la Dictadura y encargado de la “coordinación principal de escenarios” en el Ministerio de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, el dirigente del “Frente de Izquierda – Unidad” traza su análisis de cara sobre la realidad de la Comuna 12.

Con la ropa de trabajo, suelto, y enfocado en que sus ideas queden claras, “Coroco” recibe a este periódico en un bar urquicense. Como todo dirigente de izquierda, no esconde su intención de “dar vuelta absolutamente todo el sistema” y menciona permanentemente a los “trabajadores”. Descreído del “vecinalismo” y de la matriz local de los problemas, en todo momento quita el foco de lo “comunal” para trasladar la problemática que para él atraviesa a todo el país: la crisis económica. Ameno, e interesado por intercambiar conceptos con su entrevistador, esta situación le llevará toda la charla con este periódico: su intervención solo será interrumpida por cuatro sorbos de café.

-¿Qué lo llevó a ser primer candidato a comunero por el FIT?

- No había sido nunca candidato, pero por mi conocimiento de la zona y de los actores me lo habían ofrecido antes aunque lo había rechazado. Ahora, ante la expansión de la izquierda, y con la idea de dar la pelea para que Myriam Bregman entre como diputada dije que sí. Nuestro objetivo es vincular a los vecinos con los trabajadores y la juventud , y en la zona tenemos muchos militantes principalmente en los docentes y empleados de subte.

Coroco Bregman

-¿Desde cuándo empezó a militar en el barrio?

-Yo vivo hace 35 años en La Siberia de Villa Urquiza. Previamente había estado exiliado durante la Dictadura, y a mediados de la década de 1990 comenzamos a participar junto a otros vecinos en la recuperación del Teatro 25 de mayo. También formé parte de la recuperación del Espacio Madres del Pañuelo Blanco en Saavedra y estuve presente en las Asambleas vecinales del 2001. Recuerdo que llegamos a armar barricadas en Triunvirato y Monroe.

-Pero nunca tuvo “militancia barrial”

-Yo no soy vecinalista. Se quiere hacer vender que los dirigentes tienen que ser así, pero lo que pasa en nuestros barrios tiene una relación directa en la política de la Ciudad y la Nacional, no se pueden separar los temas. Tenemos que dar vuelta todo y en eso la juventud tiene un rol fundamental.

-¿Cómo ve el modelo de comunas habiendo transcurrido ocho años? ¿El problema es de la Ley o de su aplicación?

-El problema es de la Ley 1.777 y de las instituciones que la crearon. En el momento en el que se tomaron realmente decisiones importantes para el lugar en el que la gente vive y trabaja fue en el 2001, con las asambleas, que cuestionaron al régimen político en su conjunto. Toda esta institucionalidad justamente se hizo en contra de ese movimiento. Se fue estirando tanto el momento de implementación que se logró aplastar y hacer desaparecer las asambleas. Hoy en día, las comunas están condenadas a ocuparse de pocas cosas, pero esto nació de un consenso para que fueran así. La única forma de hacer crecer la participación vecinal es mediante la movilización popular.

Cococo marcha

-¿Qué encuentra de aquellas asambleas para imitar desde las comunas?

-Esa fue una experiencia interesante, donde se discutía absolutamente todo, y se formaban comisiones. Había entre 300 y 500 personas en las asambleas, y con la acción directa logramos recuperar espacios del barrio, como la plaza que Coto quería utilizar de depósito (NdelaR: la plaza Jorge Casal, situada en Roosevelt y Triunvirato) o el Teatro 25 de mayo, aunque luego se lo vació de contenido popular e incluso se cobra entrada.

-¿Cuáles son las prioridades de la Comuna? ¿Las inundaciones, las privatizaciones en el Parque Sarmiento?

-Las prioridades son las sociales. Hay una deuda gigantesca respecto a la situación laboral de la juventud y debería ser el principal tema de acción en las comunas. Se tendría que llamar a un censo, impulsar becas. También hay que oponerse a la política de las grandes constructoras, como el negociado de Triunvirato y Roosevelt y pensar en cómo generar un hábitat a favor de los vecinos. Otro tema son los problemas de vivienda, que afecta al 35 por ciento de la población en la comuna.

Coroco3

-En las dos anteriores Juntas Comunales, el único miembro que no provino de los partidos que dominan el escenario nacional fue Basilio Sioutis. ¿Puede ser un ejemplo sobre el rol que debe cumplir un comunero?

-Esto no debe estar centrado en una persona. Sin un movimiento real de estudiantes, jóvenes, trabajadores y vecinos, no hay posibilidad. Los comuneros deben ser expresiones de ese movimiento. En ese sentido, habría que impulsar medidas. Un comunero no debería ganar más que un maestro, eso es empujar a conformar una casta, un sistema gerencial de la política, desde el que es muy difícil que salgan leyes a favor de los trabajadores. Además se deberían poder revocar los mandatos, porque ha habido mucho panquequismo en los comuneros. Pero primero hay que movilizarse, y se debe vincular a la realidad nacional. Acá se va a hacer un pago millonario al FMI que ata a la política local. Y esto tuvo complicidad también en el Frente de Todos.

-¿Por qué los vecinos deberían votar al FIT?

-Nuestra fuerza está puesta al servicio de la organización de las mujeres, la juventud y los trabajadores y para la lucha contra un modelo depredador. Este ajuste recién empezó, y la única lista que se opone completamente a este sistema económico es la nuestra. Si querés un ejemplo, lo tenés en el barrio. Cuando se formó la AABE, para poder rematar a precio vil los terrenos de la Ciudad para hacer negociados, el Frente de Todos se abstuvo. O el reclamo contra el asbesto en el Subte B, encabezado por la izquierda ante el silencio del kirchnerismo.

Coroco spinetta

Cortesía: Andrea Spirito

Con la anécdotas de los períodos del exilio, militante de la "ecología social" y con estudios en psicodrama "para aplicarlo a la organización popular" reitera en varios momentos cuál será su rol en estas próximas elecciones. Más que verse como comunero (debería sacar más del doble de los votos que tuvo en agosto para ingresar), enfatiza la importancia de aportar desde su fuerza para que "los porteños tengan a una diputada como Bregman". Ese será su principal anhelo cuando se abran las urnas.

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