Incluyen a los cartoneros en el sistema de reciclado de la Ciudad

 camion de residuosPor primera vez en Latinoamérica, el servicio de recolección de residuos secos en la Ciudad será otorgado a cooperativas de cartoneros. Los recuperadores recolectarán el material reciclable puerta a puerta, y además gozarán de los beneficios de un trabajador formalizado, a cambio de cumplir con un estricto sistema de control. Satisfacción de las organizaciones, aunque tienen algunas dudas en cómo se implementará el plan.

 

 

 

Los habitantes de la ciudad de Buenos Aires producen, por día, un promedio de 1,5 kilos de basura cada uno. Un 40 por ciento de esos residuos corresponde a los denominados "secos" (cartón, papel, botellas, plásticos), la mayoría de los cuales son factibles de ser reciclados. El resto corresponde a los "húmedos", es decir, restos orgánicos y otros descartes líquidos. Es difícil imaginar qué sería del espacio público de la Capital si el silencioso y arduo trabajo de la recolección de la basura no se hiciese a diario. Pero poco se dice acerca del protagonismo que en la tarea del reciclado tienen los cartoneros, que aunque jamás habían sido reconocidos, logran recuperar 600 toneladas por día de esa basura.  

El 27 de julio pasado, el Gobierno de la Ciudad llevó a cabo la última audiencia pública para discutir el pliego de licitación que establecerá el nuevo sistema de Higiene Pública, que a las claras es un avance para la formalización del trabajo de los cartoneros. El viernes 20 de agosto, se promulgó el decreto del llamado a licitación.  

Dentro del plan llamado "Basura Cero", el objetivo de larga data de la gestión porteña es lograr, como en varias otras ciudades del mundo como Barcelona o Madrid, que haya una separación de los residuos desde el origen. La meta final es llegar a que la ciudadanía porteña tome conciencia de la importancia del reciclado, y dentro de cada hogar se realice un proceso de separación entre los desechos que sean factibles de ser reutilizados y los que no. Esto facilitaría la tarea de la recolección, y ayudaría al cuidado del medio ambiente.  .

En ese contexto, el ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad decidió por primera vez reconocer la demanda de los cartoneros, nucleados en cooperativas de acopio y reciclado, de ser parte del sistema formal de recolección, algo que hasta el momento, aunque fuera un hecho, les había sido negado. Tras la audiencia, las autoridades de la cartera ambiental terminaron de delinear la versión final del nuevo contrato que, cuando se cumplimente el proceso formal, comenzaría a regir recién en agosto de 2011.   

“Para el movimiento cartonero es una conquista importantísima. Es el primer precedente a escala latinoamericana donde un servicio público en vez de prestarse a través de empresas privadas se realiza a través de la economía social”, afirma orgulloso Juan Grabois del Movimiento de Trabajadores Excluidos.  .

El motivo es que tuvieron que dar una batalla muy larga para ser reconocidos, y lograr que esta licitación contemple las verdaderas necesidades de los trabajadores.  

Los cartoneros gozarán de cierta estabilidad y beneficios sociales. Además percibirán salarios superiores al salario mínimo vital y móvil, logística segura, obra social, aportes jubilatorios, y la posibilidad de buscar el mejor precio para vender lo que logren recolectar. Según la organización, el promedio de material que día a día cada trabajador puede vender es de 120 kilos. Ochenta centavos de peso es lo que vale un kilo de cartón, que se sumará al subsidio que aportará el Gobierno porteño para alcanzar el salario mínimo vital y móvil.  .

Entre las organizaciones que actualmente están funcionando en el ámbito de la ciudad, se encuentran las cooperativas El Ceibo, El Álamo, Recicladores Urbanos del Oeste, Las Madreselvas, El Amanecer de los Cartoneros y Ecoguardianes, que representan en total a 3812 trabajadores asociados. . 

"El planteo es que dejen de ser cartoneros para ser reconocidos como recuperadores urbanos", sostiene Diego Santilli, a cargo de la cartera de Ambiente y Espacio Público, responsable de la licitación. Con un proceso oficial las distintas cooperativas estarán habilitadas para competir y ganar los recorridos en las quince comunas en las que quedará dividida la ciudad por un período de cinco años. En el caso de las cooperativas que ya tienen un área determinada de trabajo, el plan prevé que se les adjudique directamente la misma zona para que no haya conflicto con la tarea que hasta ahora vienen realizando. Las demás zonas de la Capital Federal que no estén siendo cubiertas por alguna cooperativa serán las que entren en la competencia. .

El programa, según Santilli será de gran ayuda para alcanzar el ambicioso plan de Basura Cero. Los recuperadores urbanos recorrerán los distintos circuitos de recolección, identificados con el uniforme de cada cooperativa, y con el apoyo de la logística aportada desde el Ejecutivo comunal. Allí recolectarían el material reciclable directamente de lo que entreguen los vecinos o de los contenedores dispuestos para tal fin. “La situación de los cartoneros es una realidad que lejos está de irse”, se sinceró Santilli, al tiempo que subrayó que el objetivo de la propuesta es “lograr la formalización, incluirlos dentro de una estructura y tener la ciudad más limpia”.  . 

Los lineamientos claves del pliego apuntan también hacia un mayor control e incentivo de las empresas recolectoras de los residuos húmedos y la ubicación de contenedores para los residuos húmedos en toda la ciudad. La idea del Gobierno porteño también es reducir de seis zonas definidas para las empresas recolectoras (una de ellas servida por el estado), a tres. El resto de los puntos esenciales del proyecto contemplan la recolección puerta a puerta de los residuos sólidos y su traslado hacia los Centros Verdes - o hacia otro centro de reciclado que sea designado - al menos una vez por semana. El control sobre los circuitos y las rutas a ser cubiertas. La percepción total del beneficio económico que pudiera tener el material a ser reciclado. La inclusión de recuperadores urbanos independientes dentro de las cooperativas (que llegado el caso podrían asociarse bajo un Consorcio de hasta 3 por zona a cubrir). La capacitación a sus miembros, y la colaboración en campañas de concientización a la comunidad sobre la conveniencia en la separación en el origen de los residuos sólidos. Y por último, el compromiso en la eliminación del trabajo no registrado, insalubre, y que pueda estar relacionado con la explotación infantil.  .

Para la recolección, el Gobierno de la Ciudad dispondrá de un camión por zona que será entregado en comodato a las cooperativas. La construcción de los Centros Verdes y su equipamiento también estarán a cargo del Gobierno comunal. Pero el contrato también deslindará responsabilidades sobre los recuperadores, que no tendrán ningún tipo de relación de dependencia con la administración de la Ciudad.  .

Pero los requisitos para los cartoneros tampoco son menores. Además de la debida inscripción y el cumplimiento de las formalidades de rigor para cualquier cooperativa, deberán estar asegurados y brindar a sus asociados las condiciones adecuadas del trabajo registrado. Un estricto sistema de scoring, que será controlado por los gobiernos comunales, establece la “suma” de puntos por cada irregularidad detectada en la prestación del servicio. Este sistema se pondrá en marcha de forma paulatina, y a pesar de lo que pueda pensarse desde lo político, fue muy bien recibido por las agrupaciones cartoneras. Con un máximo de cien puntos por año, el sistema prevé punitorios por cada incumplimiento por parte de los prestatarios. La informalidad y el trabajo infantil son los puntos más penalizados. La ausencia de uniformes o de elementos de seguridad, el incumplimiento de sus tareas, o la no presentación de los balances con las ganancias correspondientes también sumarán puntos en contra.  

Uno de los ítems más polémicos del sistema de control fue discutido hasta último momento en la audiencia, y fue finalmente excluido en la versión definitiva: la penalización por la presencia de cartoneros informales e independientes dentro de las zonas adjudicadas a una cooperativa. Sin esa presión, las agrupaciones confían en que lograrán la adhesión de quienes hoy recorren las calles en la precariedad y librados a su suerte. 

A pesar de que el proyecto fue discutido largamente con las cooperativas, varios de sus referentes pusieron algunos reparos en la forma y en los tiempos en que se implementará la solución para los recuperadores. “El tema es ver qué pasa con los que empiezan. Que no nos hagan pelear pobres contra pobres por las zonas", advierte Cristina Lescano, de El Ceibo. Aún así se mostró esperanzada con el logro al resaltar que “los únicos que estamos haciendo algo por el medio ambiente somos nosotros los cirujas”.  

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