Villa Urquiza

Aparecen poemas inéditos de Luis Alberto Spinetta

A fines de 1967, un jovencísimo Luis Alberto Spinetta egresaba del colegio secundario para dar sus primeros pasos en el mundo de la música. El rock nacional vislumbraba a quien sería, quizá, el mayor exponente de un género cuyas canciones trascendieron las barreras de lo estrictamente musical, para transformarse en materia de estudio desde el punto de vista sociológico y filosófico.

El colegio San Román, que festejó sus 100 años en 2016, se fundó el 8 de marzo de 1916 sobre la calle Juramento, en pleno Bajo Belgrano, donde funcionó durante décadas el Nivel Primario y cuyo primer nombre fue Colegio Manuel D´Alzón, en honor al fundador de la Congregación Asuncionista a la que pertenece. En 1955, se creó el Nivel Secundario con el nombre que hoy sigue vigente y cuya entrada está sobre la calle Migueletes 2039.

En los pasillos de la institución, durante la revolucionaria década del ´60 y en medio de la fuerte influencia de movimientos sociales que se daban en todo el mundo y que verían su punto más alto con el Mayo Francés (1968), el “flaco” comenzó a descubrir y desarrollar talentos innatos que le permitirían más adelante nutrir el exquisito repertorio de canciones que formarían su interminable discografía. Fue allí donde redactó varios de sus primeros escritos de los que poco se conocen y que en esta nota vamos a desentrañar.

 

En 1967 nació Almendra, considerada con Los Gatos y Manal, una de las tres bandas fundacionales del rock argentino. Como antesala de ese hito, aparecen Los Larkins y Los Sbirros, grupos musicales adolescentes donde Spinetta tocó de manera amateur. Y fue en el San Román donde conoció a Emilio Del Guercio y Edelmiro Molinari, compañeros con los que formaría Almendra en 1967 hasta su disolución en 1970. El cuarteto sería completado con Rodolfo García, quien también asistía a un colegio de Belgrano.

En el medio de esta historia, aparece un nombre poco conocido y que resultaría indispensable para la formación de Spinetta. Antonia Caputo de Gallichio, integrante de aquel heroico grupo de profesores que trabajó en los inicios del Nivel Medio, fue una de los grandes figuras de la escuela y la profesora de Literatura que Spinetta disfrutó durante años. Gallichio falleció a los 92 años en 2018 y es recordada como una de las principales instructoras de lengua que tuvo aquella camada de jóvenes (el establecimiento era solo de varones), y cuyos compañeros del “flaco” reconocieron como “fuente de creatividad” del músico a la hora de componer sus primeros textos.

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Con el auge de las redes sociales y la viralización del contenido en Internet, es muy común ver hoy miles de videos en los que Spinetta reflexiona sobre diferentes temas coyunturales y que sirven a grandes y jóvenes para parafrasear algunos de sus dichos. Gran parte de sus motivaciones se deben, justamente, a la influencia de aquella profesora y la práctica que logró poner de manifiesto en muchos de sus versos adolescentes. 

 

Con una formación estricta y acorde a los lineamientos católicos de la época, el colegio generó así un ambiente ideal para la imaginación de Luis Alberto Spinetta que, con su rebeldía galopando, empezaría a crear algunas publicaciones “no autorizadas”. Una de las revistas que llegaron a editar como “La Costra Degenerada” o himnos alusivos a la independencia fueron de su propia autoría junto a Del Guercio, su gran amigo y compañero de pupitre. Incluso en la fiesta de egresados de colación, tuvieron una actuación musical con el dúo que formaron para la ocasión, Bundlemen – Atado de Hombres, que transgresoramente fue promocionada como un homenaje al ácido lisérgico.

 

Poemas que salen a la luz


Muchos secretos fueron guardados durante décadas o conservados en la intimidad, pero con la muerte del músico el 8 de febrero de 2012 en su casa de Villa Urquiza (la emblemática propiedad sobre la calle Iberá), en este noveno aniversario cumplido esta semana, empezaron a dilucidarse algunas historias pocos conocidas que muchas fueron contadas en el novedoso documental de National Geographic, Bios, estrenado en 2019. Algunas narraciones recorrieron los medios como la de la canción “Tema de Pototo”, justamente dedicada a Mario D´Alessandro, compañero sanromanense que por culpa de un telegrama tergiversado enviado desde Bariloche, en pleno viaje de egresados al que Spinetta no asistió por grabar con su banda- creyeron que había fallecido en la montaña.

De estas anécdotas hay muchas, pero lo que poco se conoce, o casi nada, son algunos de los primeros poemas que Luis Alberto creó en sus años como estudiante, propios de un genio que asomaba como un artista diferente. En los mismos pasillos donde creó varias estrofas de “Muchacha Ojos de Papel”, obra cumbre de su discografía, un Spinetta de solo 13 años empezaba a mostrar la fuerza de su pluma, tan preponderante como la magia de lo que sería su música.

En 1933, mucho antes de que “el flaco” naciera, se creó en su colegio la revista Adelante, que funcionaba como órgano oficial de comunicación sobre noticias escolares, actos formales, torneos deportivos y demás cuestiones institucionales. En 1963, Spinetta cursaba su primer año de Nivel Medio y allí firmó su texto inaugural, casi una parodia de los vocablos y expresiones que utilizaban en la época. Se titulaba Programa y utilizaba palabras hilando paralelismos que marcaban, incluso, la filosofía de un época: “Misión suicida – Discutirle al profesor”, o “Caballería montada – Entramos al aula”.

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En la revista que también publicaron sus textos Emilio Del Guercio y su hermano Ángel, Spinetta sorprendía con letras poco frecuentes en el vocabulario de un chico de 14 o 15 años. Como alumno del Bachiller, en segundo año escribió Serenidad, con una apertura que deja boquiabiertos a todos: “El cielo de la noche está salpicado…”; o Anhelo, el título que usó para una columna de Periodismo Estudiantil que tenía la revista Adelante donde pone en evidencia un nivel de herramientas literarias propias de un gran escritor.

Podríamos decir que se trata de una reversionada obra de un filósofo como el gran Artaud, quien lo influyó de tal manera que dio nombre a su disco homónimo, sin embargo, se trataba de un joven que escribía en tercer año el poema Aquella, el cual tenía el siguiente cierre:
“Mentira es que no tengo en mis entrañas de su rostro
que recuerdo, alientos”.

O Mi Mundo, nueve líneas en prosa que resumen la nostalgia y una búsqueda de un joven Spinetta.

 

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Finalmente, podemos citar Sueño, un poema que requiere mucho más que dos o tres lecturas para interpretarlo, y que fue escrito en 1966 cuando “el flaco” cursaba su cuarto año.

En 2017, con motivo del 50° aniversario de la promoción de Spinetta, se realizó en el colegio un homenaje con un gran concierto musical y videos con la participación de viejos compañeros de camada. Al evento asistieron algunos músicos que tocaron con él como Machi Rufino, Lito Epumer o Cristian Judurcha, quienes tocaron en algunas bandas como Invisible. Al final del evento Rufino, sintetizó lo que representó, en alguna forma, esa institución para la vida literaria de Luis: “Estar en el colegio San Román, sentir en el aula de acá atrás mío donde Luis creo tanta poesía, me emociona. Creo que, de alguna manera, él está hoy acá”.

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